miércoles, 27 de febrero de 2013

Ya, pero me parece que.......no (A way of Life)

El Lunes entró la Luna Llena en mi signo. Y entró como un manantial

Estos días me suelen dejar de un humor taciturno, reflexivo, maniático y poco propenso a los cafés en compañía. Se me instala una congoja que no entiendo y dadas las fechas de mi vida, ni lo intento. Lo acepto, que no me queda otra.

He estado pensando y meditando (a pesar de mis vecinos), desesperándome por alguna situaciones que no llegan aún y que, mal que me pese, tardarán aún en hacerlo.

Impacientarme no me sirve de nada porque mi karma no llama a sus karmas y, lo que en otras épocas hubiera supuesto una pataleta histérica, hoy se queda suspendido en el aire, etéreo, sin prisa.

A lo largo de la vida, nos vamos haciendo preguntas

¿quién soy? ¿qué quiero? ¿qué no quiero? ¿a dónde voy?

Y tambien nos sentenciamos

"aún no estoy preparad@" "todavía tengo que aprender" "yo no valgo para esto" "yo soy más de aquello"

Hace tiempo, me encontraba paseando con estas preguntas en la cabeza, rompiendo las pelotas, hasta que me dije que quizá ya sabía quién era y lo que quería, yo misma me regañé "no es posible que a estas alturas sigas poniéndote en duda". Además, había que añadirle las cosas para las que yo creía que no estaba aún preparada o tenía que curtirme más o no tenía la seguridad suficiente...

Ese día, hice yoga en casa. Y despues de unas posturas invertidas, que dan nuevas perspectivas y alguna que otra de exposición, que tanto me cuestan pero tanto me ayudan, me senté a fumarme un cigarro en la terraza.

Si, con el frío de Diciembre.

Pensé que sabía quién era, que, joder, al menos, me conocía bastante mejor que hacía unos años, que sí sabía lo que quería, al margen del hecho de no saber cómo conseguirlo, pero que eso no significaba no saberlo. Y así, se terminó el cigarro, que era de liar y duran más. El caso es que, el tiempo que dedicamos a escudarnos en algún miedo, en alguna inseguridad, tiene que terminar.

Es cierto, que todo es evolución, que todos cambiamos, que nunca seremos l@s de ayer y que creo, que es importante analizarnos, cuestionarnos pero también ser compresiv@s con nostr@s mismos y espabilarnos un día diciéndo

"..ei, venga, que ya lo sabes..."

Es difícil cuando, por ejemplo en mi caso, se es desconfiado por naturaleza, cuando vivimos más en la posibilidad que en el hecho, cuando tenemos una nube en la cabeza demasiado mullida y calentita como para bajarnos de ella, cuando se va con tanto tiento con el rededor y tanto ímpetu en lo personal. Y es que tengo a Acuario en mi ascendente y mi carta es el Ermitaño, lo mío es de destino TOTAL.

Bromas a parte, hay que bajar, por más que la nube nos de seguridad, por más que nos haya ayudado tantísimo a conocernos, a conocer a los demás, a cultivarnos.

Pero ojo, yo bajo si tengo otra a la que subirme! Hombre, ¿qué tipo de nube será?.

Música para hoy: Gortoz A Ran, de Denez Prigent; Hope of Deliverance, de McCartney, que hoy escuchándola de nuevo en M80, por fin le he dado un significado.

Risas: Hace un par de días con una compi de las clases de inglés.

Momento: ¿y qué se ha llevado la pendeja? "esa palabra es nuestra!" " y medio mía.."

Reflexión Profunda: el único que podía responderme a esa pregunta se marchó de manera definitiva, así que no insisto en buscar la respuesta.

Arte: El Grito, Munch.

Libro: Diario de un Cuerpo, de Daniel Pennac.







miércoles, 13 de febrero de 2013

Ahora

El compañero Martín, de Un Simple Blog (os lo recomiendo) escribía hace unos días sobre la decisión de traer un hijo/a al mundo y la filosofía que trae con ello.

Le comenté que le respondería en un post, por lo mucho que me había interesado y... lo prometido es gratificante cumplirlo.

Durante muchos años deseé llegar a ser madre algún día. Y durante muchos años más lo consideré un tremendo acto de egoísmo. Hoy simplemente le tengo mucho respeto, pero más de ahí no hay que rascar.

Dicen, que un hijo/a te cambia la vida, que tú ya no importas, que todas las dudas que podías haber tenido hasta entonces respecto a tu propia vida se disipan. Parece que has cumplido con el ciclo de la vida y tu hijo/a cumplirá, a su vez, algún día con su parte también.

Me pregunto qué es lo que pasa por la cabeza de las mujeres y los hombres que deciden no seguir ese ciclo. Me pregunto qué pasa por la cabeza de las mujeres y los hombres que se compadecen de ellos. Y, por supuesto, me pregunto qué pasa por la cabeza de los que infravaloran a los que tienen hijos/as.

Qué necesito responder? Creo firmemente que nada, que no necesitas responder nada. Que no existe un instinto maternal/paternal en nosotros, que tu vida tiene sentido te perpetúes o no. Que existe un deseo de ser madre, de ser padre.

Sin embargo, queremos tener un hijo? Para mí, la diferencia entre ser madre/padre y tener un hijo es muy clara. Nada tienen que ver la una con la otra.

Una responde a preguntas e inquietudes inherentes al individuo y su razón; la otra a una imposición social arraigada en el tiempo, una lacra, en mi opinión.

A día de hoy sigo pensando que es un acto de egoísmo en muchos de los casos que veo a mi al rededor, y veo un profundo acto de amor desinteresado en otros muchos. Si pienso que hemos venido para algo al mundo, pienso en el acompañamiento al otro/a, pienso en el aprendizaje contínuo dentro de una sociedad en la que no hay respuestas suficientes para tantas preguntas, para tanta soledad y para tanto miedo.

Aquel día entré muy enfadafa en su despacho y le dije que no quería ser madre, que estaba asqueada del uso que se hacía de la maternidad, de la manipulación que llevaba implícita, que escuchaba a algunas mujeres hablar sobre la maternidad en un escalón de superioridad, no olvidemos que normalmente, y digo normalmente porque esto no siempre se da, los grupos de madres desplazan a la mujeres que no lo son. Al "dar a luz" se le ha implantado la etiqueta de "hay algo que tú ya has entendido". El me miró y dijo:

"Porqué niegas y luego afirmas?"

Esta frase forma parte de mi hoja de ruta desde ese día, ni afirmo ni niego que desee tener un hijo o ser madre, pero sí desearía poder responder preguntas y no despositar mi desesperanza en un nuevo ser.

Pero puedo desear ser madre sin que alguien diga "es normal, lo llevas en tu género"?

Y puedo elegir no ser/tener hijos/as sin que nadie me diga "ay! no sabes lo que dices"?

Soy testigo de algunos casos que admiro, padres y madres que explican a sus hijos que antes de ser sus padres son personas, sin que eso influya para nada en el amor incondiconal que les profesen; que no siempre tienen respuestas adecuadas pero que tengan por seguro que siempre cuidarán de ellos; que no son una propiedad, que ellos también tienen que aprender de sus hijos. Hace años que me di cuenta de que mi madre es ante todo, una mujer y antes que esa condición, es una persona.

Admiro también a las mujeres y hombres que soportan los envistes a su elección de no ser/tener hijos/as, porque pueden llegar a ser muy duros con ellos. Y a los que hicieron su elección y ejercen su trabajo con tesón y amor. De momento no lo veo como una vocación.

Sé que al Doctor Burgos le hubiese gustado esta teoría, porque significaba que yo evolucionaba, viste....Pero se marchó definitivamente llevándose todos mis secretos, mis temores, mis sueños, mis contradicciones, mis deseos....

Quiero imaginar que se marchó un día de sol, con mucha luz, que fue lo que él me dejó en los años que lo conocí.

El me dijo "tenés que aprender a dejar marchar..." Y las siento dentro de mí cuando el que se ha ido, ha sido él.

Música para hoy: Hello, it's me, de Todd Rundgren

Risas: con Doña Perfecta "esto va ser así, así y así" Pues muy bien.

Momento: He hecho un apuesta y....soy malísima" Siempre pierdo, aunque esta vez algo me decía "juégatela y se la haces pagar".

Reflexión Profunda: sigo sin poder ponerla en palabras...

Arte: cuadro sorpresa que ando "boceteando"

Libro: Salvada por los Pasteles, de mi queridísima Marian Keyes.