domingo, 25 de agosto de 2013

Love Story no me gusta

Nunca me ha gustado la frase de esa película "amar significa no tener que decir lo siento".

Todavía ando un poco desconcertada con los últimos acontecimientos. Cuando hago estas cosas pienso si en realidad me conozco lo suficiente y cada día va cogiendo más fuerza que no, que ni de coña pero que bueno, oye, poco a poco todo se andará.

Mañana por la mañana salgo a Dublín en un viaje de cuatro días, sola, solita. Como regalo de cumpleaños a mí misma, este viaje era en principio un viaje compartido pero mira, las cosas a veces, salen de una manera distinta.

Y ahora me voy a comer mi pastel de cumple, que aún no le hemos puesto las velas, 30!


jueves, 1 de agosto de 2013

A las 10 en Casiopea

Hace dos días, te lo prometo que no más ni menos, iba por la calle y escuchando la banda sonora de UP, me puse a sonreír desbocada cuando, sin preveerlo, me crucé la mirada con un hombre que me preguntó si quería algo.

"Sonreírte" le dije. Y me marché

Momentos únicos a parte, a continuación os dejo un texto de Ismael Serrano, concretamente de su blog.

Bajo nosotros, en el mar, a más de 30.000 pies, la sirenas miran la estela de mi avión y su canto es una milonga triste, que habla de la distancia, de tus pies arrastrándose como hojas de otoño, del delito que es sufrir por desamor (vivir como si nada es la coartada).

Es que siempre lo consigue, eso si, no conseguiré yo que vuelva a Barcelona.

Con 28 si pero con 30, oye....jamás

El caso es que este mes hago 30 y ando eufórica, no veo el momento de poder decir: "estoy consumiendo los 31!".

Última clase de yoga. Llevaba días malos, días desesperantes, de los de
"me subo por las paredes" o peor..."todo es una mierda"

Sin embargo, una noche de mucho calor, de esas que te hacen tener la certeza de que es tu último verano porque algo así tú no lo superas, me puse a dormir a los pies de la cama. Lo que estaba arriba ahora estaba abajo y viceversa.

Esa noche dormí.

Dormí y soñé, pero lo importante es que logré recordar, porque con el tema de los malos y desesperantes días mi memoria onírica se vió afectada y al despertarme pensaba

 "es que vamos, ni el sueño puedo recordar..."

Y así, sin la luz que me dan mis sueños he estado echando mano del optimismo y buen humor para paliar la situación.

La postura no me dejaba o yo no debaja a la postura. Es muy común que la gente me pregunte cómo aguanto en según qué posturas ó cómo  somos capaces de hacerlo.

Hace unos días hablaba con una amiga

"te noto la voz rara" le dije

"ya, bueno, he salido de clase de yoga así, peor de cómo he entrado"

"bueno, a veces pasa"

"pues no lo entiendo, se supone que debería estar más relajada"

Y ahí está el error. Dejando la conversación de mi amiga, que sus motivos tenía para estar nerviosa, voy a coger esa parte de la conversación.

Gracias a la publicidad y esa imagen tan zen que se le atribuye al Yoga y que, ojo, yo no digo que no sea cierta pero se transgiversa hasta límites insospechados, generalmente se toma esta práctica como un mero canal de relajación cuando tenemos un día estresado.

El yoga explora la atención sobre uno mísmo, el conocimiento de nuestro cuerpo y al dominio de la mente. Las clases van dirigidas precisamente a hacer trabajar estos puntos, a saber reconocer nuestras limitaciones, sus porqués, entenderlas y cambiarlas si fuera necesario.

Mismamente, me he encontrado muchísimas veces con una rabia totalmente injustificada para conmigo misma simplemente porque una assana no me salía y pensando en que quería marcharme de allí inmediatamente. Otras muchas veces esta rabia se ha transformado en llanto (salvo una excepción, jamás en clase, no es una terapia de grupo) y las más comunes, con el tiempo y el aprendizaje, simplemente he llegado a pensar

"ya está, hasta aquí llego hoy, no intento más, otro día llegaré más lejos"

 
La función real del yoga no es la relajación, es el autoconocimiento para mejorar los aspectos que cada uno crea que debe mejorar y si no queremos ver algunos de estos aspectos porque o bien no estamos preparados o siplemente no nos da la gana, que para todo debe haber tiempo, no nos enfrentemos a una clase de yoga porque  sabemos que no sacaremos provecho. Sin embargo, creo que son precisamente esos momentos en los que se hace más necesaria esta disciplina porque meditar y hacer yoga con un subidón de felicidad y buen rollismo es muy fácil, como cualquier otra cosa que queramos hacer si nos sentimos así.

Por eso mi amiga, mis compañeras/os, gente a la que voy conociendo y que practica yoga y yo misma, salimos más nerviosos/as a veces de clase de lo que hemos entrado. Porque ese día no queríamos ver, no queríamos sentir y sobre todo no queríamos tomar una decisión.

Y así, cambiando las cosas de sitio para tomar nuevas perspectivas, soñé que llevaba peluca, negra, horrible y que se me cerraban puertas, todas las que quería abrir, zas! cerrada.

La chica que eligió la soledad con todas sus consecuencias ya se marchó, le dije que le había hecho caso y me había despedido de quién me tenía que despedir, se puso contenta la maldita y así se lo dije

"me lo agradecerás" me contestó.

Pero yo creo que no, que recordando un libro que leí hace años...sé que  soy hiriente porque me han herido profundamente y las marcas en la tierra no se borran; soy indiferente porque aún tengo vivos los sentimientos y por tanto, me siguen haciendo daño. Y aún con todo el carácter del que me ha dotado la vida y que tan bien muestro cuando debo hacerlo, son siempre las personas de aspecto frágil las que me dominan.

Ahora viene la parte en que me dedico a trabajar en ello y tomar una decisión o quedarme con la explicación astrológica que dice que, al tener a Piscis rigiéndo mis emociones y ser el signo de Agua más puteado a la hora de ponerse a repartir amor, era de nacimiento que me iba a encontrar en este berenjenal.

Como siempre digo, la cazadora cazada. Y ahora me voy a mover el pie con la pelota de tenis, que me ha vuelto la puñetera fascitis y a tomarme una buena caña! JA!

Nos vemos en los bares!