viernes, 25 de enero de 2013

En el hueco de tu espalda...

...de ahí he vuelto yo esta noche, amante de las soledades mejor comprendidas. Pisando despacio, corriendo lento, sin prisa, hay tiempo suficiente, hay vida para encontrarte.

En el hueco de tu espalda conocí yo mi naturaleza caprichosa, esa a la que puedes culpar, sí, te dejo hacerlo, de no dejarte marchar...y en ese mismo hueco de tu espalda me tocaste con la varita que enciende mis primaveras...

Amante del verbo, exiliada de la razón, te atraigo y te alejo a mi antojo, a merced de las contradicciones que perfilan mi personalidad, esa que tiene cuerpo de mujer, esa que, embotellada en un atardecer y lanzada a un océano de pérdida y esperanza, emborrachó tu vida, ay, si tú supieras!, para siempre....

En el hueco de tu espalda, ese del que regreso cada madrugada renovada en armonía, que aún en la intimidad de mi despertar me persigue su insistencia, su exceso...en ese hueco, en el de tu espalda, dejé de creer en los milagros. Y en las marcas de tu pecado sobre mi cuerpo, en la batalla de la que he salido victoriosa, a duras penas, te lo concedo, te redimes, me redimo y sin predecirlo, te(me) ahogas en el suspiro de mi(tu) boca.

Olvída y te gozarán en el recuerdo.

3 comentarios:

  1. Igual hay algo para comentarte sin que se enteren el resto de lectores, ¿y tu correo?.

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  2. Oh... que bello!!! Precioso texto, de los que a mí me gustan!!

    Besos!!

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