miércoles, 13 de febrero de 2013

Ahora

El compañero Martín, de Un Simple Blog (os lo recomiendo) escribía hace unos días sobre la decisión de traer un hijo/a al mundo y la filosofía que trae con ello.

Le comenté que le respondería en un post, por lo mucho que me había interesado y... lo prometido es gratificante cumplirlo.

Durante muchos años deseé llegar a ser madre algún día. Y durante muchos años más lo consideré un tremendo acto de egoísmo. Hoy simplemente le tengo mucho respeto, pero más de ahí no hay que rascar.

Dicen, que un hijo/a te cambia la vida, que tú ya no importas, que todas las dudas que podías haber tenido hasta entonces respecto a tu propia vida se disipan. Parece que has cumplido con el ciclo de la vida y tu hijo/a cumplirá, a su vez, algún día con su parte también.

Me pregunto qué es lo que pasa por la cabeza de las mujeres y los hombres que deciden no seguir ese ciclo. Me pregunto qué pasa por la cabeza de las mujeres y los hombres que se compadecen de ellos. Y, por supuesto, me pregunto qué pasa por la cabeza de los que infravaloran a los que tienen hijos/as.

Qué necesito responder? Creo firmemente que nada, que no necesitas responder nada. Que no existe un instinto maternal/paternal en nosotros, que tu vida tiene sentido te perpetúes o no. Que existe un deseo de ser madre, de ser padre.

Sin embargo, queremos tener un hijo? Para mí, la diferencia entre ser madre/padre y tener un hijo es muy clara. Nada tienen que ver la una con la otra.

Una responde a preguntas e inquietudes inherentes al individuo y su razón; la otra a una imposición social arraigada en el tiempo, una lacra, en mi opinión.

A día de hoy sigo pensando que es un acto de egoísmo en muchos de los casos que veo a mi al rededor, y veo un profundo acto de amor desinteresado en otros muchos. Si pienso que hemos venido para algo al mundo, pienso en el acompañamiento al otro/a, pienso en el aprendizaje contínuo dentro de una sociedad en la que no hay respuestas suficientes para tantas preguntas, para tanta soledad y para tanto miedo.

Aquel día entré muy enfadafa en su despacho y le dije que no quería ser madre, que estaba asqueada del uso que se hacía de la maternidad, de la manipulación que llevaba implícita, que escuchaba a algunas mujeres hablar sobre la maternidad en un escalón de superioridad, no olvidemos que normalmente, y digo normalmente porque esto no siempre se da, los grupos de madres desplazan a la mujeres que no lo son. Al "dar a luz" se le ha implantado la etiqueta de "hay algo que tú ya has entendido". El me miró y dijo:

"Porqué niegas y luego afirmas?"

Esta frase forma parte de mi hoja de ruta desde ese día, ni afirmo ni niego que desee tener un hijo o ser madre, pero sí desearía poder responder preguntas y no despositar mi desesperanza en un nuevo ser.

Pero puedo desear ser madre sin que alguien diga "es normal, lo llevas en tu género"?

Y puedo elegir no ser/tener hijos/as sin que nadie me diga "ay! no sabes lo que dices"?

Soy testigo de algunos casos que admiro, padres y madres que explican a sus hijos que antes de ser sus padres son personas, sin que eso influya para nada en el amor incondiconal que les profesen; que no siempre tienen respuestas adecuadas pero que tengan por seguro que siempre cuidarán de ellos; que no son una propiedad, que ellos también tienen que aprender de sus hijos. Hace años que me di cuenta de que mi madre es ante todo, una mujer y antes que esa condición, es una persona.

Admiro también a las mujeres y hombres que soportan los envistes a su elección de no ser/tener hijos/as, porque pueden llegar a ser muy duros con ellos. Y a los que hicieron su elección y ejercen su trabajo con tesón y amor. De momento no lo veo como una vocación.

Sé que al Doctor Burgos le hubiese gustado esta teoría, porque significaba que yo evolucionaba, viste....Pero se marchó definitivamente llevándose todos mis secretos, mis temores, mis sueños, mis contradicciones, mis deseos....

Quiero imaginar que se marchó un día de sol, con mucha luz, que fue lo que él me dejó en los años que lo conocí.

El me dijo "tenés que aprender a dejar marchar..." Y las siento dentro de mí cuando el que se ha ido, ha sido él.

Música para hoy: Hello, it's me, de Todd Rundgren

Risas: con Doña Perfecta "esto va ser así, así y así" Pues muy bien.

Momento: He hecho un apuesta y....soy malísima" Siempre pierdo, aunque esta vez algo me decía "juégatela y se la haces pagar".

Reflexión Profunda: sigo sin poder ponerla en palabras...

Arte: cuadro sorpresa que ando "boceteando"

Libro: Salvada por los Pasteles, de mi queridísima Marian Keyes.

5 comentarios:

  1. Buff... yo tengo dos hijos, unos de 10 y otro de 6. Los dos buscados y deseados (desesperadamente),digamos que mi reloj biológico ha estado muy desarrollado demasiado temprano, y lo que es peor es que aún no ha dejado de hacer tic-tac.
    Yo siempre digo lo mismo, un hijo conlleva una responsabilidad, si no lo deseas, es más, si no lo deseas locamente, no lo tengas, porque es algo que si no lo tienes no sabes lo duro que puede llegar a ser. Yo en demasiadas ocasiones me arrepiento de haberlos tenido... porque me agoto, me desespero... no sé explicarlo.
    Por otro lado es gratificante, así que por eso digo que tiene que ser algo muy deseado.

    Me ha gustado mucho tu visión del tema.

    Besos!

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  2. Gracias, porque has sido muy sincera, los quieres locamente, los deseaste deseperadamente y, como es lógico, a veces te agotas.

    Un abrazo Tequila!

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  3. Es una gilipollez, pero evoco a una lagartija que pierde la cola, y ésta, adquiere vida autónoma.

    Se mató un chico en un accidente de moto. Lo enterraron por la mañana y por la tarde su padre vino a trabajar.
    Nos comentó a los compañeros "se lo tenía pronosticado; corría demasiado y la carretera que sube al pueblo es peligrosa....".
    Me discutí con casi todo el mundo por opinar que era un padre que no sentía amor por su hijo. ¿Porqué?. Sobre su vehículo, en plenas condiciones para conducirlo, gozando de su autonomía personal, escogió "recortar" una curva por el carril contrario, con resultado fatal.
    Otro padre, que también perdió a su hija en accidente, va todos los días un rato al cementerio, ¿y por eso la amaba más?.

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  4. Gracias por la mención y tu reflexión sobre el tema.

    La tuya fue una visión femenina que le faltaba a mi escrito, y la complementa muy bien. Las preguntas que se hace una mujer antes de decidir o no tener un hijo, son diferentes a la del hombre.

    Creo que la sociedad actual soporta mejor que un hombre decida no tener hijos, que a una mujer que prefiera y decida ser feliz sin probar ser madre.

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  5. ...creo que siempre se ha soportado mejor que un hombre decida no tener hijos.

    Besos y abrazos ;)

    Toy, no le amaba más, por supuesto. ;)

    Besos y abrazos

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