martes, 16 de julio de 2013

Mesa de sabores

Desde que recuerdo, siempre he tenido una relación especial con la comida. NO debo olvidar que es donde desembocan todas mis preocupaciones y como palio algunos sufrimientos que me estragulan el alma.

Una vez superada aquella etapa de la que tanto aprendí y otra tanta buena gente conocí, decididamente a mí "me gusta comer".

Mi abuela era mujer de grandes mesas provistas de todo tipo de alimentos, mi hermano y yo, de hecho, asociamos el verano a una fuente enorrrme de patatas fritas, chuletas y huevos fritos. Sisi, así sabía ella que nos contentaba a sus doce nietos.

Y cuando me colaba en la cocina toda pizpireta con las mangas "arremangás" y le decía:

"buela, la ensalada, cómo la hago" y ella me repondía con toda la naturalidad del mundo  

"ahí deben andar las cebollas y las lechugas, coga lo que necesite pero haga bastante"

Y venga a remenar la ensalada en aquella fuente de porcelana con esas rosas rosas grabadas. Me acuerdo sobre todo de ver todos sus anillos y pulseras en en el fregadero esperando regresar a embellecer sus manos....

Qué comidas! Que si arroz, que si verduras, que si pescado, carne, dulces....si es que no había fin en aquella casa. Siempre que ibas a casa mi abuela, comías quisieras o no. O te tomabas un café, jaja!

"...Palometa, nos tomamos un café....ale, ponga agua para café..."

Y hoy sigue teniendo la misma olla pequeña con la que empezó a calentar el agua para café hace.....o más.

Gustándome comer tampoco puedo decir que sea amante de las grandes fusiones de sabores o mejor debería decir, de las modernas fusiones de sabores.

Un sabor me ha hecho llorar o me ha vuelto decidida, nostálgica a veces. La comida bien disfrutada, siendo consciente de lo que a tu cuerpo y mente aporta desbloquea partes que ni siquiera sabíamos que teníamos.

Para mí la mezcla del chocolate con la menta me ha parecido siempre pecaminosa, algo para disfrutar a solas y darle un final adecuado a las sensaciones que despierta...

Y el chocolate mezclado con fresa, definitavemte interesante.

Y ahora me voy a la cama con el interesante recuerdo de una sobremesa de hace muchos años con la melosa música de Bebo y mucho, mucho cava creando una suave mezcla con su piel....o la mía....o lo que surgió....

3 comentarios:

  1. ... Y esa pátina del tiempo que dá la comida siempre compartida, la mesa siempre llena, repleta de manjares... Y querencias!...

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  2. Esto creo, debería de estar en esta preciosa mesa... que describes, Amiga!...


    EN EL OTRO LADO DE LA LUNA

    “… Las palabras Palometa se las lleva el viento. -¿A dónde? Ahhh, a tantos sitios!...”
    -De una plática con mi amiga Lamotte-

    Las palabras salen disparadas de
    La boca
    La pluma
    El cerebro
    La retina
    Y se esparcen por entre los dominantes vientos
    Que las transportan
    Quizás lejos
    Quizás cerca
    Quizás al Universo
    Ese, que todos llevamos dentro
    Y que, de cuando en cuando
    Nos recuerda nuestra ínfima pequeñez
    Ante la grandeza de la palabra
    Dicha
    Expuesta
    Regada
    Encontrada
    / …En el otro lado
    de la Luna… /

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  3. El chocolate....
    Con naranja amarga.
    Con fresas y pimienta.
    Con Cointreau.
    Fundida por encima de unos carquiñolis.
    Espolvoreada sobre leche merengada.
    Una pastilla dentro del guiso de habitas tiernas.
    En una "fondue" de frutas.
    Bombones de Cognyac.
    ¿Y los Lacasitos?.

    ¿Tambíen estaré una semana sin poder cagar, SÓLO por comentar acerca del chocolate?.

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