miércoles, 19 de diciembre de 2012

No me pegues, llevo gafas aunque ahora mismo las lleve encima

Había tenido una entrevista de trabajo que no había ido todo lo bien que se podía esperar. La zona de las oficinas estaba en pleno centro y pasear por allí siempre lo agradecía. 

Olió un jabón de una tienda nueva, según le explicó la dependienta y mientras cruzaba una calle, no pudo evitar sonreírle a un trabajador que miraba perdido a través de la cristalera del negocio, él se la devolvió y ella pensó en aquel chico que seguro apreciaría ese gesto...

Le encantan las cafeterías y entró en una, a la que sólo había ido en París, a tomar un café. Allí encontró a la camarera algo...cansada, pensó primero, sin embargo esa intuición que sólo le sirve para lo malo, dió un respingo en la silla.

Tomó el café escuchando los ruidos de los coches, de los pasos, del aire, de la vida pasar. El reloj de tiempo del café se rompió y ella debía seguir su camino.

Se acercó a pagar y le preguntó a la cansada camarera

-Te has levantado muy temprano hoy?

La chica pareció reaccionar ,sorprendida

-Eh? No, no, bueno, si, claro...ya sabes, una cafetería...y además estoy sola. -y añadió mirándola- Pero la verdad es que...estoy bastante triste.

-Eso me ha parecido pero no sabía si te iba a parecer demasiado entrometida. Y sabes porqué?

La chica la miró sin entender muy bien

-Pues, si, claro...bueno, supongo, es que tampoco estoy segura de que sea algo en concreto o si es porque mis amigas me dicen que espabile...o que yo no quiero darme cuenta de las cosas...o que no sé tomar una decisión....-añadía con el rostro cada vez más encendido-.

-Tienes que tomar una decisión? Qué mal, no?

Los ojos se le empezaron a empañar

-Sabes que el fin del mundo es el Viernes?.-la miró y asintió-. Pues es así como me siento yo, me gustaría que reventase todo y no seguir dándole vueltas a lo mismo o que al menos, para mí también fuese un nuevo comienzo.-ahora gesticulaba-.

Ambas se quedaron en silencio un instante, sólo se oía el ruido de la calle, de la vida. Ella se dispuso a pagar y la chica, que tan sincera esta siendo con una desconocida, continuó

-Tengo treinta años y parece que tuviera 18.- dijo entre risitas nerviosas-.

Ella la miró

-Quizá los cambios no se dan con la rapidez que deseamos porque no estamos preparados para ellos. Forzarlos...creo que sólo te hacen daño. El cambio llega cuando quieres que llegue. Y si piensas que a veces tienes 18 en vez de 30...piensa si no estás queriéndo decirte algo a tí misma

La chica triste la miró y sonrió

-Perdona...en qué trabajas?, porque pareces....

No terminó la frase. La tienda se había llenado y aquella chica ya no estaba, buscó la puerta y vió como se cerraba detrás de ella, que le había preguntado si aquella mañana se había levantado demasiado pronto...








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